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El 24 de Febrero debe ser día de fiesta nacional

El 24 de Febrero debe ser día de fiesta nacional

Por Ana Ivis Galán García (AIN)

Es una fecha histórica, día de alzamiento revolucionario, gesta heroica que marcó el reinicio de la lucha por la independencia y la recia voluntad de los cubanos de alcanzar ese objetivo. 

Así es recordada aquella acción del 24 de Febrero de 1895, también conocida como Grito de Baire. Y entre solemnidades y conmemoraciones transcurre la jornada de evocación, pero bien podría ser, además, día de festividad. 

En entrevista con la AIN, el Doctor en Ciencias Raúl Izquierdo Canosa, presidente del Instituto de Historia de Cuba y de la Unión Nacional de Historiadores, ofreció algunos análisis sobre ese acontecimiento y sus protagonistas, e invita a valorar desde otra dimensión su vigencia.

Lo hace con conocimiento profundo. Ha asistido, como invitado, a los festejos organizados por la fecha en esa localidad.

"Lo que allí acontece es ya tradición. El día 23 —cuenta— la Asamblea Municipal se reúne en sesión solemne, y el 24 todo el pueblo se congrega en el lugar donde se hizo aquel pronunciamiento. Junto a la banda de música, marchan, con la Bandera Nacional, hacia el cementerio donde reposan los restos de los veteranos de la independencia, se les coloca ofrendas florales y se les rinde tributo." 

En su opinión es una hermosa costumbre, la cual han sabido mantener a lo largo del tiempo. Es la manera de que el hecho permanezca en el recuerdo, en la memoria, y, al propio tiempo, un modo de expresar el agradecimiento a quienes fueron precursores en la lucha de Cuba por su libertad.

—Se conoce que el alzamiento del 24 de febrero de 1895 se produjo con éxito en varios puntos del territorio oriental, ¿puede considerarse que el Grito de Baire alcanzó a tener carácter nacional?

—El hecho en sí refleja la voluntad de los patriotas cubanos que ya conspiraban contra el colonialismo español para levantarse en armas. Se convenia la realización de alzamientos simultáneos, se escoge la fecha y se comienzan a levantar en armas diferentes grupos, la mayor parte de ellos en la zona oriental y algunos en la región occidental, como el de Ibarra, con Juan Gualberto Gómez; el de la zona de Jagüey Grande, y otros.

"Cierto es que en la historiografía quedó más impregnado el Grito de Baire, por el hecho de producirse en la valla de gallos, en medio de la fiesta de carnaval, y allí se dio el pronunciamiento.

"Pero no se puede ocultar que fueron levantamientos simultáneos, como el de Guantánamo con Periquito Pérez; en Santiago de Cuba con Guillermón Moncada, o en la zona más al norte de Holguín, con Miró Argenter.

"Algunos tuvieron más éxito que otros. Desgraciadamente, el de la zona occidental fue abortado prácticamente por las fuerzas coloniales y hechos prisioneros los principales dirigentes." 

—¿Qué ocurrió en La Habana ese día?


—El alzamiento se frustró. Parece ser que no hubo buena coordinación de todos los factores y trajo por consecuencia el fracaso. Juan Gualberto Gómez, todos sabemos que era gran periodista, magnífico patriota, pero no tenía experiencia militar.

"Aunque se habían combinado los alzamientos, los ocurridos en la zona occidental no progresaron, pese a ello, las fuerzas coloniales, que por aquel entonces se dice había entre 13 y 15 000 efectivos en todo el país, no pudieron neutralizar totalmente esos intentos." 

—¿Y qué opina de la actuación de Julio Sanguily, quien debió encabezar el alzamiento en La Habana?

—Se hicieron y se hacen versiones, pero todo eso hay que dejarlo a la historia. La historia es lo que fue y no lo que nosotros hubiésemos querido que fuera.

"Lo que ocurrió es lo que sabemos, hubo descuidos y filtraciones, creo que se puso en alerta a las autoridades españolas, ello dio al traste con el movimiento, y como sucede a veces en estos casos se abortan los acontecimientos.

"Eso me parece que fue un hecho que contribuyó al fracaso del levantamiento, como pasó en Ibarra y La Habana, y en algunos puntos de la zona central."  

—Curiosamente, en un escrito se habla de que la propuesta del 24 de febrero partió de la figura de Quintín Banderas, ¿es eso cierto?

—No me atrevo a darle crédito a una persona. Pueden surgir interpretaciones, pero más bien pienso que fue resultado de las actividades conspirativas del Partido Revolucionario Cubano (PRC), fundado por José Martí, quien tuvo apoyo absoluto de Juan Gualberto Gómez, su delegado en La Habana.

"La idea era lograr levantar al pueblo cubano al unísono y producir levantamientos simultáneos, a partir de la propuesta de Martí de que fuera una guerra rápida, corta y durara poco tiempo.
"Intención que en gran medida se vio frustrada por el fracaso del Plan de Fernandina, y los problemas que surgieron por el descubrimiento y ocupación del armamento." 

—A la luz de recientes estudios e investigaciones históricas ¿hay algún suceso que enriquezca o modifique lo ocurrido aquel 24 de febrero?

—Se sabe lo que ocurrió ese día, que en Baire, bajo los gritos de ’Viva Cuba Libre’ y de ’Independencia o Muerte’, los patriotas se levantaron en armas, y similares acciones ocurrieron simultáneamente en varios puntos. Incluso, he leído que allí se levantó la bandera autonomista.

"Pero lo cierto es lo que sucedió ese día: en Baire se aprovecharon la fiesta de carnavales, la valla de gallos y el grito de un cubano, y a partir de ahí, se desencadenaron los alzamientos. Creo que eso es lo fundamental." 

—Hay algunos historiadores que son del criterio de que el suceso debía conocerse, más bien, como Grito de Independencia, ¿cuál es su opinión?

—Hortensia Pichardo, por ejemplo, escribió varios artículos en los que explica que no todo había partido de un solo grito en un lugar, sino que fueron precisamente varios grupos de alzamientos simultáneos que ocurrieron en diversos sitios del país.

"Pero es igual con el Grito de Yara, es lo que queda mediante la memoria y a veces es difícil cambiarlo con el tiempo.

"Con el Grito de Baire ha sucedido algo parecido, aunque allí —aclara Izquierdo— realmente hubo alzamiento y unos cuantos patriotas del lugar, como los Salcedo, los Rabí, los Lora, se aglutinaron y lanzaron a la lucha." 

—Y su valoración acerca del papel de Martí, a pesar de que junto a él descollaron figuras como Juan Gualberto Gómez, Bartolomé Masó, Quintín Banderas, Salvador Cisneros Betancourt, Saturnino Lora, Periquito Pérez.

—Está claro que él fue el principal organizador de la lucha revolucionaria en el período de 1895 y de la guerra necesaria, como algunos la han llamado. Fue quien concibió y diseñó, en el plano político, su organización a partir de los conocimientos y concepción política que tenía. Había fundado el Partido, ya estaban funcionando los clubes revolucionarios.

"Es logro suyo todo el proceso que se hizo en el exterior, sobre todo en Estados Unidos, con los tabaqueros, las compras de armas, la organización de tres grandes expediciones previstas para desembarcar al mismo tiempo en diferentes puntos del país y encender la lucha.

"Sin dudas, el mérito de la Guerra del ’95, de concebirla, organizarla, prepararla y proyectarla, es de José Martí, quien logró atraer, aglutinar y hacer que lo secundaran. Y esa es otra de sus virtudes, a pesar de ser prácticamente una figura desconocida del proceso anterior, jefes militares como Máximo Gómez, Antonio Maceo y todos los generales veteranos de la guerra de 1868.

"Tuvo también la visión de elaborar un programa para la lucha, el Manifiesto de Montecristi, aprobado y firmado días después, el 25 de marzo de 1895, por él y Gómez, que es el documento de lo que debió ser la guerra revolucionaria por la independencia de Cuba, porque ahí están planteadas las proyecciones para esa lucha, y ese es otro de sus grandes méritos."

—A más de un siglo de aquel suceso, ¿cómo hacerle entender a los jóvenes de hoy el valor de aquella gesta del 24 de febrero de 1895?

—Yo pienso que se debe educar a todas las generaciones, en cada momento, a partir del compromiso, del agradecimiento con aquellos que nos permitieron ser lo que nosotros somos hoy. Decía Martí que para vivir las sociedades presentes es necesario, en algo, conocer las sociedades que se han vivido antes, porque ha de saberse lo que fue, en lo que fue está lo que es.

"La historia, añadía, es la raíz de lo presente. Lo que nosotros estamos viviendo hoy es, precisamente, gracias a lo que ha pasado en nuestro país. Y tiene que haber sentido de amor, de respeto, de conocimiento y gratitud con aquellos hombres que nos precedieron y se sacrificaron para que pudiéramos llegar a donde estamos.

"Desgraciadamente, si olvidamos eso lo hemos abandonado todo. Si obviamos nuestro pasado y queremos meter la cabeza debajo de la tierra, no avanzamos.

"Si algo tenemos para vivir orgullosos, para conmemorar y rememorar, día a día, es nuestra historia, porque somos un pueblo, a pesar de ser pequeño y relativamente corto en su tiempo de existencia, de siglos de lucha y de mucha sangre derramada.

"Actualmente tenemos a los Cinco Héroes, ¡y qué mayor ejemplo para nuestros jóvenes que esos hombres que hace casi 15 años están detenidos en Estados Unidos por defender a su país y evitar las acciones del enemigo desde el propio monstruo! Fueron a sus entrañas, como decía Martí, y se colaron allí para poder alertar no solo al pueblo de Cuba, sino, también, al estadounidense sobre las actividades terroristas de esos grupos.

"Los hechos históricos, repito, debemos verlos desde el agradecimiento, desde el corazón y la mente, para poder comprender la necesidad de seguir luchando, sintiéndonos orgullosos y dignos de ser cubanos." 

—¿Y por qué no ver el 10 de octubre, el 24 de febrero o el 26 de julio también como días de fiesta, sin olvidar el alto saldo de esas acciones en pérdidas de vidas valiosas y nuevas?

—Pero ahí —expresó el también investigador titular— desempeñan un papel muy importante los maestros, sobre todo en las edades más tempranas, en la primaria y secundaria, a la hora de transmitir esos valores y sentimientos.

"Cuando no se interioriza ni se es partícipe de algo, no se es capaz de llevarlo a otros. Por eso es tan importante, valiosa y necesaria la labor de los profesores en la formación de las nuevas generaciones en el respeto, el amor, los sentimientos patrios. Eso es algo que no podemos dejar de la mano."

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